jueves, 30 de junio de 2016

La bufanda le cubría la cara lunar recién ardida. Qué lindo invierno. Pensó en ese costado que queda a la intemperie y como la piel se le esmerila. Calor encerrado en la boca, como secretos; podría dibujarlos contra el frío y no morir. Le buscó marcas de incendios. Todavía tenía palabras en el territorio desnudo y un balde con arena. Recordaba sombras de su cuerpo andando por la casa imitando las pausas de la noche. Se quedó en el trapecio perfecto, colgando de un abrazo.

martes, 28 de junio de 2016

música para incendios
explota al tomar contacto con el aire

música roja
que nos presta trapos en la fiesta
escondites
una danza: pieza para cachorros
un viaje donde hace calor y libertad

la púa abre tajos sobre los discos
los lastima siempre en el mismo surco
la música es una piel con cicatrices
donde nosotros vamos a poner la mano
o quedarnos dormidos sobre el corazón de alguien

y desde la luna todo se ve rojo
hace frío en todas partes, menos en el bolsillo
donde fuiste a esconder la mano robada
mi pequeña mano helada no ha vuelto del refugio de aquel abrigo, y estamos a viernes
no estoy preocupada, ya sé que querías repararla
no he podido escribir nada desde hace unos días
vos sabés, mi otra mano no escribe, baila.
cuando me la devuelvas le quitaré el guante para celebrar los dedos nuevos
y allí mismo darte las gracias por lo saludable
con el dibujo de mensajes en el empañado de las vidrieras del centro
a saber: soy la izquierda, llevame.

viernes, 25 de marzo de 2016



te miran el ojo mirador; en ese Otro o instante ya no se retrocede; alguien inventa -te inventa- pestañas y señales

este ojo izquierdo da discursos, cada tanto una verdad en primerísima primera plana; escribe las paredes; araña la luna; toca los timbres de los vecinos y tira palabras por debajo de las puertas; abre preguntas o paréntesis entre los cíclopes; y también sale corriendo con las pupilas en los bolsillos y el agua. cosas que aprendí viendo mirar

para el ejercicio, el mirante juntó ojos anteriores, y los tuyos; y resultó esto: un lenguaje que se practica con la distancia, ensayando el punto de vista o la intuición, como saber que viniste a la fiesta y por fin encontrarte allí con tus dos ojos

el ojo del espejo es casi un contraojo; o capricho; como este ojo que nunca aprende, que siempre anda metido en ojo ajeno

me gusta saber que cuando me veo en lo mirado me recupero de cualquier peste y puedo volver ilesa al paisaje, sentir un olor, viento, pedacitos de alegría

eso debe ser la felicidad: ver el reflejo y -a veces- mirar la misma cosa


Foto: Marcos Priolo- Octubre 2015- Ruta del Pisco

jueves, 3 de marzo de 2016

Superhéroe

Otra vez en la calle. La prisa. En encendí el teléfono: tres llamadas perdidas. Era por trabajo. En el semáforo siempre la misma historia, mirar lejos-elnomirar-, y poner cara de estar pensando cosas importantes. "Estoy demorada. Varias cuadras. Dejame abierta la reja. Entro"- contesté mensajes. Y, cuando marchaba por la Alameda en bajada esquivando viejas, me lo encuentro. Era Batman, en 60 centímetros. Con capa, con antifaz. Decidido, me frenó con su manito libre. Cerró mi paso. Cortó el impulso, mi apuro, las preocupaciones. Desbarató la lista mental de los temas de la reunión. Me obligó a inspeccionar un objeto.

--"Mirá, te quiero mostrar el camión verde que me regaló mi papá. Es nuevo. Antes tenía otro, también verde, pero más chiquitito".

--Me gusta. Y, ¿anda rápido?- le pregunté.

Madre de Batman: --"Rafael, dejá tranquila a la chica".

--"Pero mamá, es..."

Avancé algunos metros soltando la risa, cuando descubrí el "Chau, Chau, Chau" a grito limpio, desde el colectivo.
Aquí está,
recién aterrizando: naranja o rojo;
haciéndose notar con su conducta caprichosa.
Se repite, se copia a sí mismo. Y lo adivino otra vez.

Tengo algunas hipótesis sobre su nombre de pila,
linaje,
el numeral de su puerta;
pero nunca llamo, salvo que encía, que pinche, que lucha, que llueva.
Reconozco su trazo cuando anda cerca
porque deja miguitas sobre los surcos o mis veredas;
es predecible, y aún así, inocente.
Si lo nombro -ese vértigo-
cae un trueno y tiembla la antena municipal.

Aquí está,
habitando los pliegues:
casa, libro, acantilado, cucharitas...
Real como el clima o el tiempo.
[¿Tiempo dije? Ahora me vengo a dar cuenta de mis incorrecciones. Corten]

Decía... su naturaleza de nudo,
su forma cíclope de enroscarse bajo la lengua,
de aguar lagrimales, dinamita las represas
y es una fiesta toda el mineral.

Aquí está: intacto, nadando.

Ya no lo combato.
Lo dejo venir o estar un rato, depende el día.
[El tiempo no cuenta, canté]
Hago que ocurra su lugarcito en la terraza para ver tajos en la noche;
conversar -apenas- sobre el derrame de los detalles que nos importan. 

viernes, 5 de febrero de 2016

vuelve a la casa con lo urgente en ese papelito imaginario, como de servilleta, así de arrugado con humedad de ciudad. apenas algunos ensayos a mano alzada, textos con tachones: escribe y borra sin conformarse. camina rápido porque en la calle corre el riesgo de deshabitarse. peligro es dejar las pestañas en la vereda, quedar desarmada en pleno mediodía.
decía: vuelve rápido a la casa para diseñar alguna estrategia de razonamiento; tirar allí la mirada más que los ojos; describir esa sensación de no tener huesos; intentar un registro del encuentro para quitarse el filo de la garganta. el mismo plan. [conjurar o fundar o sanar]
aún en el refugio se le da por doler; resulta que al dolor no le importa que sea día hábil. el cuero continúa ardido por la luz de la jornada. las verdades se traslucen debajo de la ropa; las rajaduras no se evitan ni con equilibrio, ni con contorsionismo, ni con ficciones. llegan- llagan-lloran así.
decía: la crónica de la entrevista con el incendio salta sobre los renglones. muy pretencioso para ser martes. todo un imposible. decir, apenas; y el vértigo. [¿blanco?]
la sorpresa es que ya algunas cosas no pueden tener su casa de letras, su destino de ladrillo, son intransferibles por más prisa que...se le mueren entre los dedos, sin la justicia de la tinta, sin responso, sin despedirse de nadie, sin notas para el juez; y ella se queda en la pausa trampa que dura varias horas del día. [pausa][¿blanco?][tic, tac]
las pausas sin suspenso no sirven ni para el cine, pensó. macana. abrió la heladera para seguir haciendo filosofía. aquello no era un problema de vocabulario.
quería decir algo... y conquistó la nada con todo lo de adentro intacto.

[timbre]