sábado, 25 de abril de 2015

la FELICIDAD es química.
un estado de gracia molecular,
precipitación,
llovizna y trabajo.
ingredientes en su injusta medida.

ALQUIMIAS para transcurrir,
rapsodias y otros picantes,
un poco de cada cosa,
de cada casa,
y ABRAZOS en plena intemperie.
[aquí conviene un apartado para la fortuna y sus giros,
pero esa ya es otra sustancia que se comporta y reacciona de maneras insólitas, inenarrables]

la eficacia de la ALEGRÍA es tan sutil
que abre el pulso
y te pone a salvo.

la FELICIDAD es siempre poderosa.

jueves, 23 de abril de 2015

Pide palabras,
resúmenes, anotaciones.
Quiere palabras,
las degusta, las analiza intensamente.
Me las recita en la tibieza,
sobre el cuerpo recién ardido.
A veces las compartimos un poco:
las manipulamos en el aire
para luego quedarnos en silencios de paréntesis.
Las palabras lo imantan, lo dejan graciosamente despeinado,
desnudo, esperando próximas batallas no verbales.
Quién sabe qué hace con ellas en soledad,
si las mezcla en su conversación interior o qué cosa.
Sospecho que las usa de contraste,
para espiarse desde otros trazos.
Quizá las interroga a ver si estas palabras andan diciendo alguna verdad.
Ojalá se vista con ellas,
y desayune,
o baje al río y a la vuelta traiga frutas y picantes desde la feria;
las deje andar sueltitas por la casa,
entre las recetas de la cocina.

martes, 14 de abril de 2015

Horas tratando de recordar el disco,
el intérprete, su procedencia,
el color de la tapa,
garabatos sobre un lomo de cartón,
lo acordes, acaso la melodía.
[Tratando de dar pie en el todo, no puedo con los detalles]

Temo haber perdido algo sumamente hermoso o importante.
Lo mencionaste en algún momento o se escondió bajo las sábanas, 
vaya a saber uno dónde van a parar algunas referencias, 
notas al pie, anexos.
Si encontrás aquellos fraseos mandámelos
yo te devolveré buenos deseos,
hojas del otoño,
algunos besos con un pequeño mensaje tratándote de usted 
[ya que a los dos nos gusta tanto]
Una pena,
no hay caso,
entre tanto y tan mucho
quedan los temblores epiteliales,
banderitas en plena mañana.

Los rastros,
las huellas de la noche comienzan a mezclarse con esta alegría
y la existencia se resume en las baldosas por las que vuelvo a casa,
saltando sobre una musiquita re inventada de latidos propios y ajenos.