viernes, 4 de septiembre de 2009


Mirando el silencio
espero un barco de ceniza
que me devolviera la mar.
Aventuras con horizontes hasta donde llegar
con las pestañas y con los brazos,
y ese viento eterno sin nombre.
Abrir los poros del cuerpo
para que corran las sombras por los huecos,
expulsar los últimos escombros,
para renacer,
para saltar…


miércoles, 2 de septiembre de 2009


Apenas si puede la mentira disculparse,
inventarse una excusa dolorida
y salir corriendo la larga siesta...
Este vacío...
no conoce otro tipo de aire.

lunes, 13 de julio de 2009

lunes, 27 de abril de 2009

Una sombra pentagramada acompaña la noche que llora 

Recostada en un margen de tul
aparece la canción escrita en las pupilas.

El aire que viene desde abajo y se vuelve historia. 

La lágrima que ya es puro rocío 
moja los hombros de los cuerpos de la tierra 
y germina un brote verde.

domingo, 18 de enero de 2009

Breves

Esta locura mandibular con forma de escalera,
que se lleva cuestas
en la empecinada tarea
de coleccionar intensidades.

jueves, 13 de noviembre de 2008


Ese hombre entra en la cama de brazos abiertos

se mete en la sabanas libre de trapos y de dientes.
se zambulle en el sueño como un niño que llega al mar.

Y si fuma 
se moldea el humo contra el vidrio de la noche;
y cuando tiene insomnio 
se despabilan las sombras.

Merodea la costa de la cama 
y llena de barcos la bahía; 
le suspiran cangrejos en la mano, 
le golpea la boca la marea.

Cuando ese hombre
esta vestido de claro-oscuro 
la madrugada se alarga para alcanzarle la espalda.

El abre el silencio con su aliento.

Al levantarse 
se lleva el mar en las pupilas.


A N.B

martes, 11 de noviembre de 2008


Una mirada al borde de la tarde
no es tristeza, no
es poesía.

El pelo y los ojos que se dejan ir -o traer-
ese dulce arrastre hacia lo que -por fin -vendrá.

Giros tordos, sordos, de tauros espejados vienen a arañar la tarde.

La mezcla es un sustituto malherido
que viene muletiando alegremente

Para éstas alturas
ya nos habremos arrancado los dientes y los trapos,
y habremos mimado al felino feliz que todos llevamos dentro.